lunes, 2 de enero de 2012

ASWANG

Mi nombre es Pedro, me llaman Peter, soy de sangre mexicana, pero nacido en tierras americanas, durante diez años pertenecí a las fuerzas especiales denominadas Navy Seals, llevando a cabo varias misiones, la mayoría de rescate, éramos un equipo de cuatro: El teniente Lou, Mark, Danny y un servidor. Ese día, la misión era descender en paracaídas hasta el corazón de la jungla Filipina y rescatar a dos colegas capturados en acción y salir, en total silencio, lo cual, de alguna manera era nuestra especialidad.

A poco más de ocho mil pies, los cuatro abandonamos el avión ocultos en la oscuridad de la madrugada el viento era helado y el sol se asomaba lento en el horizonte pintando apenas de rojo el alba, una vez abiertos los paracaídas, nos deslizábamos gentilmente en el aire, fue ahí donde tuvimos el primer encuentro con “eso”, pasó apenas a unos doscientos metros debajo de nosotros, se veía majestuoso, parecía una gigantesca manta raya negra deslizándose en el aire, su envergadura superaba fácilmente los tres metros y medio de largo, al menos un metro y medio de altura, no distinguíamos algo que hiciera las veces de cabeza, parecía un enorme murciélago, los cuatro pudimos verlo claramente, cuando de pronto descendió en picada hasta perderse en lo que quedaba de oscuridad. Llegamos a la conclusión de que era un murciélago de la fruta, aunque nadie vio la “cara de zorra”, era la única explicación lógica, ya que esa especie de murciélago suelen crecer mucho.

Una vez en tierra, decidimos no tocar el tema, la misión era mucho más importante que cualquier tema banal, preparamos el equipo, armas y balsa inflable para cruzar el rio que nos separaba de nuestro objetivo, cruzamos sin novedad y en unas horas estábamos en las inmediaciones de la improvisada prisión. El silencio era perturbador, no había guardias en la entrada, las atalayas de madera se encontraban vacías, nuestros pasos no hacían eco, los gogles térmicos confirmaron que, en efecto, estábamos solos, rompimos formación y empezamos a explorar en el campamento, las imágenes satelitales tomadas apenas días antes confirmaban gran actividad y nos sorprendió la desolación del lugar.

No encontramos nada, ni seña de actividad humana, nos adentramos un poco más en la selva buscando cualquier rastro de vida, más de veinte minutos caminamos, hasta que un grito de Mark nos puso sobre aviso: -¡Aquí hay alguien!- Corrimos y ahí estaba, a la orilla de un charco, cubierto en lodo de pies a cabeza, un nativo, tal vez un guardia de la prisión, sentado abrazando sus rodillas envuelto en un extraño silencio con los ojos cerrados y su fusil ak-47 tirado unos metros a su derecha. El teniente se acercó cauteloso y lo toco apenas con su mano derecha, el nativo abrió los ojos aterrado y empezó a gritar algo poco entendible parecía decir: “Aswang”… “Awang” la histeria lo poseía así que decidí acallarlo con un cachazo de mi SR 47 en la nuca, acto seguido, ya inconsciente, lo até de pies y manos y me lo eché sobre el hombro izquierdo, su complexión delgada y su corta estatura lo hacía pesar fácilmente menos de 50 kilos

-¿Qué quiere decir Aswang teniente?- le pregunte mientras emprendíamos de nuevo el camino, el teniente se encogió de hombros y giró su cabeza en un claro signo de negación

- No lo sé Pete, esa palabra es nueva para mí-

Danny se comunicaba mientras tanto con el Cuartel general vía teléfono satelital, Mark, apoyado en el GPS encontraba nuestra ubicación exacta para una posible extracción de emergencia. Fue informado al HQ lo encontrado en la zona del rescate y se nos dio la orden de abandonar la misión, llevarnos al Nativo para interrogarle y conocer el paradero de los colegas:

- Hay un claro a veinte kilómetros al sur de ustedes, sería un sitio ideal para la extracción-

Estuvimos los cuatro de acuerdo y empezamos a caminar hasta la zona cero, antes de dos horas estábamos listos y en posición para el “gancho del cielo” (sky hook) , nuestros globos localizadores esperaban el paso del avión fuga y con los arneses bien puestos, esperábamos el arribo del transporte.

Una extraña niebla empezó a cubrir el llano y de entre las rocas del fondo, una extraña mujer emergió caminando lentamente, su cuerpo era cubierto por una especie de toga negra, al parecer de piel, que arrastraba en el suelo impidiendo ver sus pies, lo cual le daba un aire místico, sus manos y brazos se ocultaban debajo de la prenda, veía directo al suelo mientras una breve brisa despeinó apenas sus cabellos negros larguísimos , el color pálido de su piel y su alta figura, le delataron no ser nativa, Lou se adelanto un poco a nosotros y se dirigió a ella: - Señorita, buenas tardes – Las palabras hicieron oídos sordos pero la mujer cambió su dirección sin alzar la mirada, ahora se dirigía hacia nosotros, con la misma lentitud en sus pasos.

Todos, excepto Lou, preparamos nuestros fusiles, ella se detuvo a unos metros del Teniente justo frente al grupo, yo a cinco metros a la izquierda de él, Mark a la misma distancia, pero a la derecha y Danny un par de metros detrás del líder :

-Buenas tardes-

Repitió Lou, fue cuando ella alzó la cara, su piel era más que pálida, gris, sus ojos grandes negros… ¡Totalmente negros! Al igual que sus labios, un escalofrío me recorrió la espala hasta la nuca, apunté mi fusil a su cabeza en el justo momento en que un horrible grito escapó de su boca, mostrándonos su horrible dentadura digna de la mas horrible piraña , su toga parecía tener vida propia, se abrió y mis ojos no creían lo que estaba yo viendo, esa prenda, no era otra cosa que un par de enormes alas pegadas a la espalda de la criatura su cuerpo desnudo distaba mucho al de una mujer estaba totalmente cubierta de una especie de bello grisáceo muy espeso, sus brazos demasiado largos para la complexión terminaban en garras de cinco dedos con pulgar opuesto pero de uñas en extremo afiladas.

Mi cerebro dio la orden de disparar, pero el gatillo no se inmutó, mi cuerpo estaba paralizado, pensé que era el miedo, el pánico de ver semejante criatura frente a mis ojos, pero de igual manera, ni uno de los otros se movía. El ser gritó de nuevo viendo directo al rostro del Lou y acto seguido, de un salto, avanzó los tres metros que la separaban del teniente cayendo sobre su pecho y quedándose en el mientras mordía con sádico frenesí su cuello, ambos tocaron el suelo, ella sobre de él sin soltarlo un segundo mientras arrancaba pedazos de carne y los comía, la sangre que brotaba a borbotones invadió el rostro cuasi femenino de la criatura, quien parecía disfrutar cada que desgarraba su piel. Y ahí estaba yo, mirando como mi superior y amigo era devorado por un ser que no debería existir y aun teniendo mi arma en las manos, no podía hacer absolutamente nada, la escena era surreal, horrible, las piernas del teniente temblaban, pero su cuerpo aun con un dejo de vida, jamás opuso resistencia a los embates de la sanguinaria criatura, pasaba por mi cabeza la duda de quién sería el siguiente.

Un grito a mi espalda me sacó del trance:

– ¡“Aswang”!…. ¡“Aswang”!-

El nativo había despertado y en su enorme miedo, empezó a gritar, sacudí la cabeza e inmediatamente vacié mi Arma sobre la criatura, el sonido de las balas hizo reaccionar al resto del escuadrón y los tres descargamos nuestra furia jalando sin reserva del gatillo. Pero las rondas no hicieron mella en el espantoso ser, con una increíble velocidad y fuerza, atacó a Danny y de un solo zarpazo en le hizo pedazos la cabeza, yo recargue mi arma y seguí disparando, pero antes de darme cuenta, el fusil fue derribado de mis manos, la sangre empapó el suelo y mi uniforme, no sentí dolor, pero sabía que algo no estaba bien esa era ¡mi sangre!, todo se tornó borroso, Mark seguía disparando, el sonido del avión llegando al punto de rescate, imágenes borrosas, de pronto, el silencio me invadió y la oscuridad hizo lo mismo.

Abrí los ojos pensando que todo eso había sido un horrible sueño, la peor de las pesadillas, pero la cama de hospital, el sonido del electrocardiograma y la manguera de suero en mi brazo derecho me hicieron ver que, en realidad todo había sido tan real como lo recuerdo.

El teniente Lou y Danny murieron en el acto, el avión paso justo a tiempo y nos recogió a los cinco, incluyendo al Nativo que traía atado a mis espaldas , dicen los forenses que el daño en sus cuerpos nunca lo habían visto, no saben explicar qué clase de animal pudo hacer semejante daño.

Mark no soporto, llegando a tierra tomo su calibre cuarenta y cinco y se voló la cabeza a pesar de venir físicamente intacto, dicen que solo gritaba:”La traigo dentro de mí, sáquenla, ¡sáquenla!”- No sé a qué se refería, aunque a veces siento que la criatura aun está frente a mi.

Del nativo no supe mas, dicen que nunca llegó al avión pero sé bien que lo traía atado a mí, el arnés que utilicé estaba especialmente diseñado para su uso en “tándem” es decir, para dos personas.

Yo aún sigo aquí, dicen que me he vuelto loco y me encerraron en un psiquiátrico y ahora, a más de cinco años, cada que cierro mis ojos, puedo sentir su horrible mirada, y escucho claramente sus horripilantes gritos en el silencio de la noche, he querido olvidar lo sucedido, me han medicado para que olvide, pero a diario recuerdo lo que sucedió, basta con sentir la ausencia de mi brazo izquierdo amputado desde el hombro para saber que lo sucedió fue tan real que me dejó lisiado por el resto de mi vida.

Aswang ¿Qué demonios eres?..........

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