sábado, 20 de octubre de 2012

La cosa


Amanda se revolcaba en la cama,  le era difícil encontrar su lugar, no sabía si era por el exceso de tareas y exámenes o por las noticias que rondaban al campus, se decía que habían desaparecido ya seis estudiantes entre hombres y mujeres  en solo un par de semanas,  la más reciente fue su compañera de clase, una chica llamada Jesica que si bien, no era su amiga,  era buena compañera de clase, tal vez era eso lo que le impedía dormir esa noche, el hecho de saber que uno de los desaparecidos era, de alguna manera alguien a quien ella conocía.
Cansada de dar vueltas  sin poder dormir, decidió consultar el reloj digital que descansaba sobre el buró a la izquierda de la cama, los dígitos, en  una profunda luz roja, delataron la hora, las 3:03 de la mañana, Amanda recordó algunas historias que se contaban con respecto a las tres de la mañana, sonrió y se encobijó para intentar, ahora si, conciliar el sueño.
Un ruido  que escapaba del rincón mas oscuro de la pequeña habitación le llamó la atención,  se sentó asustada, encendió la lámpara que estaba justo a un lado del reloj, dirigió la mirada al rincón, no distinguió nada claramente, pero alcanzaba a escuchar algo raro, como un jadeo constante, casi inaudible, como un perro después de correr, solo que casi silencioso, tomó la lámpara con su mano derecha y se arrodilló sobre la cama en afán de acercarse  e iluminar el rincón, de entre la oscuridad, de repente, alcanzó a distinguir algo parecido a un par de ojos amarillentos que le veían fijamente mientras reflejaban  la luz de la lámpara, muerta de miedo pero invadida de curiosidad, avanzó de rodillas hasta la esquina de la cama  alumbrando poco a poco el rincón,  la luz llegó casi hasta el suelo, había alguien, o algo tirado boca abajo en la alfombra azul mirándole fijamente, pensó que,  tal vez su mente le había jugado alguna broma, quiso alumbrar mas, salir de su duda, la lámpara opuso resistencia, ella haló con fuerza  y acto seguido el reloj cayó al suelo haciendo un ruido escandaloso y la  habitación quedo totalmente a oscuras, ella cometió el error de voltear a ver la fuente del ruido, descuidó solo un segundo lo que veía, cuando volvió la cara en medio de la oscuridad a donde estaba esa cosa a uno metros de ella, pudo sentir la respiración agitada justo frente a ella, a unos centímetros de su rostro, un escalofrío le recorrió la espalda completa, algo cayó en sus manos, húmedo, frio, era baba.
Una fuerza empujó a Amanda hasta el otro lado de la cama, en la negrura de la noche, no alcanzó a distinguir quien le hacía eso, por un segundo opuso resistencia, pero fue inútil, esa cosa jadeaba encima de ella, en su cara, el peso sobre su cuerpo le impedía moverse, la baba le caía en el cuello desnudo, el pánico la  invadía, quiso gritar pero nada salió de su garganta, abrumada por todo, ella terminó desmayada sobre la cama.
La luz del día dio en el rostro de la chica, despertó aun asustada, buscando como loca a la criatura de la noche anterior, en el piso aun estaban el reloj y la lámpara pero nada mas, buscó incluso debajo de su cama, nada, pensó entonces que había sido solo una pesadilla,  decidió olvidar el incidente y seguir su rutina normal, así que después de un baño, se dirigió a clases, retomando la vida justo donde la dejó la noche anterior.
De nuevo, revolviéndose en la cama, el día había pasado prácticamente sin recordar el incidente, ahora, despierta, miró de nuevo el reloj y una desagradable sensación la recorrió completa al ver la hora que marcaba 3:03 A.M.  Casi de  inmediato, se repitió la historia, el jadeo incesante  que la llamaba a ver que se ocultaba en el rincón de la recámara. Esta vez decidió hacer caso a su instinto y no a su curiosidad se arropó hasta la cabeza en las cobijas y así permaneció, unos minutos después, pudo sentir como algo subía a su cama y se arrastraba hasta donde ella estaba arropada, sintió como una especie de mano, mas bien una garra, recorría su cuerpo por encima de las cobijas, ella temblaba del miedo, fue tanto su pánico, que su mente quedó en  blanco  y se desmayó de nuevo.
En la mañana, despertó asustada, esta vez, la sábana estaba cubierta de algo amarillento, ¡Baba seca! El miedo la invadió, llegó a pensar  que se estaba volviendo loca,  pero no podía contarle a nadie lo que pasaba pues, si ella misma no lo creía, cualquiera que la escuchara pensaría que, en efecto, se volvía loca. Ese día paso volando, cada hora que pasaba, la acercaba  a regresar a su habitación,  no tenía a quien recurrir, temía que la juzgaran, que la internaran  en un manicomio, no sabía que hacer, esa tarde se compró una lámpara de mano y  un cuchillo grande de cocina, llegó a su habitación preparada para todo,  el trayecto de las 8 a las dos de la mañana fue eterno, aun así, dormir le fue imposible, con toda su ropa bien puesta y lista a lo que viniera, volteo a ver el reloj, la hora era exacta 3:03 A.M.  Casi de inmediato, los sonido se hicieron evidentes, Amanda se armó de valor, alumbró con la lámpara de mano la esquina y, por primera vez desde que terminó la aventura, pudo ver claramente  una parte de lo que era, parecía un ser humano, desnudo, amorfo, sus cuatro extremidades eran largas, iguales entre ellas, mas que manos o pies, eran garras largas y muy similares entre ellas, sin dejar de ver a esa criatura, encendió la luz de la recámara, para su sorpresa, al fin pudo ver completo al ser y ¡Era una mujer! Su rostro casi humano y femenino se le hizo muy familiar,  se parecía mucho a Jesica pero totalmente deforme, sus labios no existían y los dientes expuestos eran similares a colmillos, solo colmillos, una boca sin labios repleta de colmillos, el cabello,  a pesar de ser largo, era ralo, escaso y la piel, en términos generales era blanca, pálida, casi transparente, la criatura se empezó a mover lentamente, parecía una araña humana, le veía con esos ojos amarillos profundos, Amanda moría de miedo, quiso correr hacia la puerta, ese fue un gran error, la criatura era mucho, pero mucho mas veloz que ella, llegó antes a la puerta y con un revés de su garra superior izquierda  lanzó  a la chica hasta la cama, casi en el acto, la cosa esa estaba encima de ella, cubriendo con su cuerpo deforme el cuerpo de ella, los rostros estaba frente a frente, Amanda moría de miedo, la criatura parecía disfrutar el miedo que escapaba por los poros de la joven, ella intentó con todas sus fuerzas escapar pero eso era imposible, el cuchillo cayó de sus manos y la criatura parecía reír encima de ella.
El día alcanzo de nuevo a  Amanda sin recordar mas allá del momento del desmayo, ese día, decidió limpiar cada rescoldo de la habitación, no encontró nada, ¿Dónde podría ocultarse la criatura?  
El día se fue volando, Amanda pensaba que, tal vez, la criatura ya no estaría esa noche, trató de lidiar con ello y decidió  ver un poco de televisión,  la hora señalada le alcanzó mirando un programa de comedia, como de costumbre, algo le hizo ver el reloj justo a la hora adecuada, pero por alguna razón, no tomó en cuenta lo que se venía encima como todas las noches, algo en la pantalla la  hizo reír, justo en el momento en que la criatura subía a la cama, su risa fue como un golpe seco en la cabeza de la criatura que incluso se desvaneció hasta caer al suelo. Una idea cruzó la cabeza de Amanda, ¨La criatura se alimenta del miedo¨  así que, se armó de valor, y empezó a reír como loca, la criatura se revolcaba en el suelo, trataba de meterse en su rincón  desesperada, con la luz encendida, Amanda se acercó sonriendo, la criatura se veía perdida, parecía suplicar por su vida, pero era demasiado tarde pare ella, Amanda sacó el cuchillo y lo clavó sin misericordia cualquier cantidad de veces en el cuerpo de la criatura. La cosa esa chillaba como cerdo al ser sacrificado, una vez que dejó de  moverse, ella, Amanda,  empezó a ver con cuidado el cuerpo sin vida, sin duda, ¡Era una mujer! Pero ¿Qué demonios le paso? En eso estaba su mente, cuando de la nada una voz se escuchó en su espalda, parecían muchas voces en una sola:
-Has tenido mucha suerte humana, pero nosotros no nos equivocamos dos veces, esto que ha sucedido hoy, jamás se repetirá te lo garantizamos-
De pronto, la oscuridad total.
Ha pasado quien sabe cuanto tiempo desde que eso sucedió, Amanda abre los ojos algo mareada, esta tirada sobre la alfombra, sonríe al reconocer el lugar, está en su cuarto, a un lado, en la oscuridad, distingue su cama, encima hay alguien , alguien que huele delicioso, se levante lentamente, avanza hasta la cama, y con su garra derecha, acaricia el rostro del chico que duerme en la cama, el joven abre los ojos y al ver a esa criatura frente a su rostro grita invadido de terror, Amanda disfruta eso como nadie, es tan refrescante, tan rico, tan  abundante en sentimiento, grita en el rostro de la joven victima que, a cada momento, mas y mas se invade de terror mientras ella disfruta ese banquete de miedo que le quita el hambre y le hace sentir taaaan bien, un loco frenesí de terror, es momento de repetir la historia, pero ahora, del otro lado de la mesa…